viernes 3 de febrero de 2012

Miranda de Ebro: baskona y nabarra

Miranda de Ebro: baskona y nabarra

Aitzol Altuna Enzunza

Los musulmanes entraron en la península en el año 711 de la que expulsaron a los germánicos visigodos (escandinavos) que habían derruido junto a otras hordas bárbaras el Imperio Romano Occidental (476). En ese momento, el último aspirante a rey visigodo de nombre Rodil (castellanizado como Rodrigo), intentaba todavía “dominar a los baskones” y tomar Iruña-Pamplona, una vez más,.

Juan Plazaola sitúa la frontera entre baskones y godos en Valdegobía o Gobiaran, al Oeste de Miranda de Ebro: “Hay un hecho cierto, la tierra vasca es probablemente el área de más abundante arquitectura rupestre, altomedieval y eremítica en toda la geografía hispánica: es un fenómeno que se registra especialmente en la actual provincia de Alaba, más concretamente en las áreas de Valdegobía, Villanueva, Tobillas, Corro, Pinedo, Quejo etc. (comarca donde se sitúa también Valpuesta) y el condado de Trebiño (términos de Marquínez, Urarte, Laño y Alabaina). A ella llegó el fenómeno desde la Cogolla (La Rioja). Son del siglo VI por tanto no guardan relación con musulmanes, ¿marcan la frontera goda?”. “Historia del arte vasco, Tomo I” (Edit.Ostoa).

Julio Caro Baroja en su libro “Sobre la lengua vasca” es igual de contundente: “Es muy probable, dado el paralelismo entre la historia de Vasconia y Cantabria en el período visigótico, que dicha lengua (el euskera) se perdiera después de éste (…), una de las causas por las que el norte conservó la lengua vasca fue que nunca estuvo sometido al poder de los monarcas godos”.

En el siglo VI, el rey visigodo Leovigildo, lanzó un ataque contra los baskones, para ello creó una barrera fronteriza de tierra de nadie al norte de Miranda de Ebro con guarniciones visigóticas que dejó casi despoblada la región.

Los musulmanes llegaron al valle del Ebro en el año 714, sólo tres años después de su triunfal entrada en la península ibérica. Aunque intentaron seguir hacia el norte no pudieron. El ducado baskón-akitano fue creado tras la caída del Imperio Romano Occidental por los propios naturales que sobrevivieron y se organizaron ante las hordas bárbaras que llegaron del norte de Europa. El ducado baskón-akitano alcanzó su máximo esplendor con su duque Eudón, el cual fue reconocido como rey, príncipe y duque internacionalmente: su ducado o reino iba desde el río Loira por el Norte al río Ebro por el Sur.

Eudón inflingió la primera derrota en Europa a los musulmanes en el año 721 en la capital ducal de Tolouse. De hecho, tras la importante derrota musulmana cerca de Poitiers en el 732 a manos de Eudón y del franco Carlos Martel, fue cuando Baskonia-Akitania alcanzó su máximo reconocimiento internacional. Odón o Eudón y su ejército fue derrotado en primera instancia por los musulmanes encabezados por el llamado en las crónica mozárabes como “rey de España”, Abderramán I (Damasco 731-Córdoba 788), pero pidió ayuda al ejército franco de Carlos Martel y una nueva batalla tuvo lugar en Poitiers. En esos años el ejército baskón-akitano no era menos temible que el franco. Esta derrota supuso lo más lejos que llegaron en el continente europeo los musulmanes. En Poitiers, el califa Abderramán Abdalá I, “Rey de España”, fue derrotado, y al regresar a Córdoba su ejército fue exterminado en el Valle del Ronkal.

“La frontera musulmana o Tseguer ofrecía un buen tramo con tierra alabesa. Pero lo grave para los alabeses es que éstos tenían tierras allende el Ebro entre Nájera y los dominios astures. Este hecho hace que toda expedición musulmana contra los castillos astures debiera, forzosamente, atravesar las líneas alabesas. El año 766 Bedr avanza hacia Alaba y envía gentes a explorar las intenciones de los hombres de esas comarcas (Ibn Adhari). Los alabeses tenían por toda su frontera castillos propios (…)” Joxe Garmendia Larrañaga[1]. Por tanto, la comarca de Miranda de Ebro quedaba dentro del territorio baskón pese al ataque musulmán y su notable éxito inicial.

En el año 768 fue asesinado el duque baskón-akitano Waifre, su madre, 2 hermanas y nietos cayeron en manos francas, el desastre fue total y comenzó el dominio franco real sobre Akitania (ducado entre los ríos Loira-Garona) y queda al sur el ducado independiente de Baskonia. Los nabarros aparecen por primera vez en estas crónicas francas significativamente al año siguiente, en el 769, llaman así los francos a los baskones del sur pirenaico que no controlan y que llegan hasta el nacedero del río Ebro según sus propias crónicas.

En realidad quedó todo el Pirineo y el territorio al sur del mismo en manos de los diferentes “buruzagis” o cabecillas baskones, de cuya unión nacerá el reino de Pamplona-Nabarra en el 824. Aunque antes, el 15 de agosto del año 778, la gran derrota del emperador franco Carlomagno en Orreaga-Roncesvalles, marcará un punto de inflexión en el avance franco por el Norte. Todos los territorios sur pirenaicos pasaron poco a poco del ducado baskón al reino nabarro, sin que se conozcan luchas internas sino que primó el interés común de defensa del territorio nacional ante enemigos comunes[2].

Esta circunstancia fue aprovechada por los monarcas asturianos. Las campañas de los reyes asturianos Alfonso I, Fruela I, Alfonso II y de su hijo Ordoño II, así como la documentación que se posee, nos muestra la ocupación del reino astur del occidente alabés, siendo el resto libre o “poseídas por su moradores”, según narran las propias crónicas asturianas:

“Alabanque (que englobaría Miranda de Ebro), Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deeius est atque Berroza”, Crónica asturiana de Alfonso III el Magno (866-909), llamada también de Don Sebastián.

Antes de la invasión asturianas de finales del siglo VIII, la frontera con los baskones independientes de Alaba que se va configurando durante esos años, eran los territorios de los antiguos autrigones de Castro Urdiales-Sopuerta-Karranza, Valle de Mena, Gobiaran o Valdegovía hasta Miranda de Ebro y hacia el Sur hasta el río Najeril

En este momento de debacle del ducado de Baskonia y antes de la creación del reino de Nabarra, es cuando aparecen las primeras referencias a Miranda de Ebro en las mencionadas Crónicas del rey Alfonso III (866-909). En esa Crónica (existe la versión "rotense" y la más elaborada "a Sebastián") se nombran como ciudades conquistadas por los asturianos durante el reinado de su predecesor Alfonso II “el Casto” (762-844) las de: “Miranda (Miranda de Ebro), Revenga (al Este de Miranda a la entrada de las Conchas de Haro), Carbonarica (¿?), Abeica (¿?), Cenicero (La Rioja), Alesanco (La Rioja) etc. es decir, los asturianos invadieron a Baskonia por el Suroeste durante el reinado de este rey.

Según resume el historiador Andrés de Mañaricúa (crónica Albense, s.IX), las comarcas conquistadas por el reino asturiano en esos años de finales del siglo VIII eran las de: Valdegovía (Gobiaran), Salinas de Añana, Zigoitia, Estavillo (próxima a Miranda de Ebro), Elorriaga, Ulibarri de Olleros, Gauna, Foz de Arganzón etc. todas al Oeste del río Bayas y de la futura Vitoria y al Norte de Miranda de Ebro. Por tanto, la comarca mirandesa habría caído en manos asturianas en esos años de cambio de siglo VIII-IX, pero de manera muy temporal como veremos.

Miranda de Ebro está rodeada en tres cuartas partes por los montes Obarenes y actualmente limita al Norte con Alaba (Lantarón y Ribera Baja, Noroeste Berantevilla), al Oeste y Noroeste con las castellanas de Ameyugo (entrada al desfiladero de Pancorbo), Encío y Santa Gadea del Cid, Suroeste y Sur con las riojanas de Cellorigo, Bugedo, Galbarruli, Villalba de Rioja y Haro. Por tanto, está en un punto estratégico de comunicación

Los baskones mirandeses se hicieron cristianos tempranamente, pues se sabe que la diócesis de Pamplona pudo estar erigida para el siglo IV, la gran presencia eremítica de la zona es la mayor de la península como hemos dicho y la cercana iglesia de Salinillas de Burandón estratégicamente situada en la entrada el norte de las Conchas de Haro es considerada la más antigua de la Nabarra Occidental (Alaba frontera con La Rioja y al Sureste de Miranda de Ebro), pues posee una pila bautismal cristiana del siglo V.

Para datar el posible año de la invasión asturiana del occidente de Baskonia, nos podemos basar en las batallas documentadas. Así, la población castellana de Pancorbo (La Bureba), a pocos kilómetros al Suroeste de Miranda en el desfiladero salida natural de los montes Obarenes, sería la frontera astur-baskona antes de la invasión, pues se sabe que el rey asturiano Alfonso II “el Casto” (762-844) esperaba allí para presentarles batalla en el 794 a los Belasko (“Bele” cuervo y el diminutivo “-ko”, según K. Mitxelena), baskones y futuros condes de Alaba. Por tanto la comarca mirandesa aún era baskona ese año.

A los asturianos su osadía les salió cara al quedar en primera línea de los ataques musulmanes. La crónica del árabe Ibn Idhari, no deja dudas de la unidad baskona en el año 796 y del apuro asturiano: “Alfonso (se refiere al mencionado Alfonso II el Casto, 789-842) había pedido ayuda a los países vascos y a las poblaciones vecinas”. El relato de Ibn Al-Athir habla de forma inquietante: “Alfonso había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones”.

Durante los siglos VIII y IX Alaba era conocida como "la puerta de la cristiandad", la cual podemos situar en las Conchas de Haro –al sur de Miranda de Ebro que quedaría en la comarca cristiana- y fue atacada constantemente en razzias menores por tropas musulmanas entre los años 791 y 878.

Los asentamientos en precario en la orilla derecha del río Ebro del cerro de la Picota (donde siglos después se construirá el castillo), datan del siglo VIII. Este asentamiento del siglo VIII convierte a Miranda de Ebro en uno de los primeros puntos de los envites de las tropas musulmanas en los siglos VIII-IX en esa “puerta de la cristiandad”, huyendo muchas veces la población a los montes de los alrededores desde donde volverían los “foramontanos” a repoblar después la comarca en tiempo de paz. El propio río Ebro haría de frontera defensiva natural.

Los futuros duques alabeses de los Belasko, una de las familias fundadoras del reino nabarro, derrotaron en el año 801al ejército musulmán en las Conchas de Arganzón, en el sur de la actual Alaba y al Norte de Miranda de Ebro, quedando en sus manos este territorio y el que se llamará de “los castillos” ("Alaba y Al Quila") al Oeste de Miranda de Ebro, conocido así por ser tierra abierta sin montes y por tanto llena de castillos para su defensa.

Los nuevos ataques del enemigo común, traerá una paz estratégica entre los reinos cristianos. El propio rey asturiano Alfonso III el Magno (866-909) estaba casado con la princesa nabarra Ximena (hija de Garçea Ximeno, hermano de Eneko Aritza, primer rey de Pamplona-Nabarra), de la que tuvo un hijo, García (Garçea o Garcés, “el joven”). Alfonso, según la crónica asturiana Albeldense, fue criado por Ismael y Fortún ibn Musa, hijos del gran dirigente de la marca norte musulmana el Banu Qasi Musa ibn Musa llamado en las crónicas del Alfonso III "el tercer rey de España", hermano uterino y aliado del propio Eneko Aritza a través de su madre doña Oneka.

En el año 816 los conde de Alaba, los Belasko, con gentes venidas de la Sakana, Burunda y de Alaba, derrotaron de nuevo al ejército del emir de Córdoba en el valle de Orón, hoy pedanía a dos leguas al suroeste de Miranda de Ebro (río Orancilo que nace en las Fuentes de Pancorbo -montes Obarenes- y muere en el Ebro en Miranda de Ebro), así como en el desfiladero de Pancorbo, posterior frontera del reino de Pamplona-Nabarra. Por tanto, parece que ya en esa fecha la invasión asturiana había sido repelida y habría durado aproximadamente 20 años (796-816). Esa fue de nuevo frontera musulmana una vez desaparecidos de la comarca los efímeros asturianos, como antes fuera la frontera visigoda (Tomás Urzainqui “Vasconia en el siglo XI”).

En el 823 se dio la mayor aceifa a la comarca con Abd al-Rahman II (Abderramán), recordada por las crónicas musulmanas de Ibn Idhari como la “Campaña de Alaba”, donde saqueó la Llanada alabesa o la Alaba primigenia[3], sus fortificaciones fueron destruidas y liberados los prisioneros musulmanes. Gobernando Muhammad I se repitieron los ataques o aceifas en el 855 y 856 a "Alaba y Al Quila". Muchas de esas tropas musulmanas habrían pasado por tierras mirandesas.

Hubo otros ataques en el año 863 y 865, en ésta última asolaron los hispano-musulmanes Salinas de Añana. En ese mismo año 865 se dio en la comarca mirandesa la conocida como la Batalla de la Morcuera que se saldó con derrota cristiana. La comarca mirandesa sufrió aún numerosos ataques dirigidos al condado cristiano baskón de Alaba hasta comienzos del siglo X: Lope Ben Muhammad no cesaba en sus correrías y atacó y conquistó el castillo de Bayas (deformación de “ibaia” “río”), cerca de Miranda de Ebro en el año 904.

Alaba era uno de los territorios de los baskones al sur de los Pirineos, cuyo primer conde conocido fue Eylon de Alaba (866), descendiente de la mencionada familia de los Belasko dominantes también de la comarca de Pamplona y el segundo, ya bien documentado, fue Bela Jiménez (882). Parece claro que con los Belasko y la creación del reino de Nabarra, tanto Alaba como la comarca que incluye Miranda, estaban integrados en el reino nabarro desde su génesis tras la caída del ducado de Baskonia en el 768 por los ataques francos, musulmanes y asturianos y la creación el sur pirenaico del reino baskón de Nabarra (año 824). En la Crónica Albeldense del reino de Nabarra, escrita en 883, se alude dos veces al “comes in Alava”.

El hijo del primer rey de Nabarra, Eneko Garçea II (860-882), cerró casi definitivamente Alaba a los musulmanes con los castillos de Zaldiaran y el de las Conchas de Arganzón entre otros, lo que marcaría también el inicio de la recuperación del reino nabarro frente a los musulmanes.

Pero no fue hasta el siglo X cuando los cristianos bajo el rey nabarro Sancho I Garcés (905-25) empezaron a recomponerse y comenzaron la recuperación de toda la ribera del Ebro, así como su repoblación. Sancho I Garcés creó las primeras tenencias para defenderse de los ataques de los musulmanes, la mayoría en la Ribera como las de: Aibar, Funes, Falces, Tafalla, Sartaguda, Salazar, Leguín, Resa, San Esteban, Caparroso, Rada, Argueda, Azafra, Arla, Uxue y Alesves. Llamó a las tenencias “Udalla u Udalha”, “el concejo”, que denominaba después al territorio mancomunado y hoy a los ayuntamientos (“Castillos que defendieron el reino” Iñaki Sagredo).

Miranda de Ebro adquirió una mayor relevancia en ese siglo X tras alejarse el peligro musulmán. Es en ese siglo cuando los reyes de Nabarra mandaron construir su puente de piedra, después explotado el pontazgo por el obispo de Calahorra (s. XIII).

Ante tanto ataque, la región de la llanada mirandesa habría quedado prácticamente despoblada durante varios siglos, siendo después repoblada con “foramontanos” o gente huída a los montes Obarenes, así como con baskones de otras regiones, principalmente alabeses. En todas las comarcas baskonas que hicieron de tapón entre cristianos y musulmanes, hay signos más que evidentes de repoblación por baskones en los siglos IX-X o incluso de la pervivencia de poblaciones euskaldunes anteriores, según una vieja discusión en la que el riojano J.J.B. Merino Urrutia aportó cientos de datos y documentos[4].

Sean autóctonos y/o repoblaciones (lo más probable es una mezcla de ambas), en la comarca y alrededores de los montes Obarenes donde está situada la villa de Miranda, tienen claro nombre en nabarro o euskera al menos los municipios riojanos de: Ochanduri, Sajazarra, Fonzaleche, Cuzcurrita, Galbarruli, Cihuri o el castellano de Miraveche, y poco más allá muchos otros como el significativo de Nahuarri (literalmente “población o ciudad de nabarros”), Casalarreina desde el siglo XV.

“Cuentan la crónicas que ese ramal montañoso que, siguiendo la dirección del Valle, se prolonga desde Logroño a Burandón (hoy alabés y cercano a Miranda de Ebro) como un gran mural fue fortificado por el rey de Nabarra don Iñigo Arista (Eneko Aritza, primer rey de Pamplona-Nabarra) para impedir el avance de las huestes musulmanas. Una política que luego sería seguida al pie de la letra, e incluso potenciada, por su hijo don García (Eneko Garçea), razón principal por la que ese conjunto de farallones sería denominado a partir de entonces como Sonsierra de Navarra (cambiada tardíamente a Sonsierra de Cantabria e incluso de Toloño –un pico del mismo-, de la cual los montes Obarenes de Miranda de Ebro o Pancorbo son su continuación natural).

Del mismo modo, queda constancia de que el año 934 no había en toda esa superficie o franja de terreno conocida (hoy) como Rioja Alavesa (justo al Este de Miranda) ningún poblado de cierta entidad, sino tan sólo Solares que fueron erigidos con permiso de los monarcas navarros junto con unas tierras anejas (como la comarca mirandesa) que se dedicaban a trajines agrícolas”. Resumen de la historia de la comarca del “Ayuntamiento de San Vicente de la Sonsierra y Gobierno de La Rioja”.


[1]Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea” www.euskomedia.org/aunamendi.

[2] Para más información se puede ver en www.nabarralde.com el trabajo realizado por el autor sobre la historia del ducado de Baskonia: www.nabarralde.com/es/component/content/article/3779

[3] Se puede leer al respecto los artículos: “Alaba, hija de Nabarra”, “Alaba y los Castillos” o “El castellano de Valpuesta y el euskera” del mismo autor en www.nabarralde.com

[4] Se puede leer un resumen al respecto del mismo autor en::http://www.osoa.net/Articles/Desaparicion_del_euskara_por_el_Oeste.pdf

lunes 16 de mayo de 2011

Homenaje a los defensores de la Villa Navarra de Vitoria 1199-2011

Bidegabekeriak ez dira inoiz preskribitzen.

1199. urteko udaberriaren amaieran, tropa gaztelarrek Vitoriaren aurkako setioa hasi ziren bederatzi hilabete geroago –hau da, 1200. urtean- amaitu zelarik. Vitoriako errendizio eta okupazioa izan eta gero, Gaztelak Nabarrako Erresumako mendebaldea konkistatu zuen, Bizkaiko Golkotik Ebro ibaira.



Gaur, geuk, XXI. Mendeko gasteiztar eta arabarrok, gogorarazi nahi dugu Vitoriako defendatzaile ausarta haiek, Martin Ttipia buruzagiak lideraturik, amore eman zuten Antxo Indartsua VII. erregeak haren baimena eman zienean, goseak erabat itota zeudelarik.


Nabarra euskaldunon Herria –gure Herria- dela aldarrikatu nahi dugu, mendez-mendeko kolonizazioak errealitate hori desagertarazteko borondatea izan arren. Gaztelak eragindako Nabarrako konkista saldukeri eta bortizkerien bitartez gertatu zen, baina inondik inora arabarron onespenaren bitartez.


Ekitaldi publiko hau kanpoko bortizkeri baten aurrean haien herriaren askatasuna defendatu zutenen arbasoen aldeko omenaldia, baita Nabarrako –euskaldunen estatuko- subiranotasuna eta lurraldetasunaren aldeko aldarrikapena ere, gaur egungo statu-quoak guri eskatzen jarraitzuen duen bezalaxe.


Orain dela zortzi mende baino gehiagok gertatu zen arren, halako bidegabekeria ez da preskribitu. Gaurregungo naparrek askatasunaren alde borrokatzen jarraitzen dugu.


Manifiesto

Las injusticias no prescriben nunca.

Al final de la primavera del año 1999, tropas castellanas iniciaron un asedio a la villa de Vitoria que acabó nueve meses después, ya iniciado el año 1200, con su rendición y ocupación, en lo que fue el preludio de la anexión de toda la parte occidental del Reino de Navarra, desde el mar Cantábrico al río Ebro, por parte de los castellanos.


Hoy, nosotros, vitorianos y vitorianas, alaveses y alavesas, navarros y navarras del siglo XXI, queremos recordar a aquellos heroicos defensores de Vitoria, encabezados por Martin Ttipia, quienes no capitularon más que cuando, debilitados por el hambre, recibieron permiso para ello de su rey Sancho VII el Fuerte.


Queremos reivindicar que Navarra es el País de los vascos, nuestro País, aunque siglos de colonización hayan querido borrar esta realidad, y que la anexión de nuestras tierras a Castilla no se produjo con el consentimiento de los alaveses y alavesas, sino mediante la violencia y la traición.


Este acto público quiere ser, no sólo un homenaje a aquellos antecesores nuestros, que defendieron su libertad y la de su pueblo ante la agresión externa, sino además un pronunciamiento a favor de la recuperación de la soberanía y la territorialidad de Navarra, el estado de los vascos, tal como nos sigue pidiendo hoy en día la naturaleza de las cosas.


Aunque se haya cometido hace más de ocho siglos, aquella injusticia no ha prescrito. Los navarros y las navarras de hoy seguimos en pie luchando por la libertad.


miércoles 4 de mayo de 2011

Nabarra estado conquistado y colonizado

Antes de comenzar con la cronica de esta semana, queremos dejar claro que las opiniones que se realizan nunca buscan la crítica fácil y destructiva, sino todo lo contrario, ser constructivos, con el máximo respeto hacia las personas que, a su manera, trabajan por intentar conseguir la independencia del pueblo vasco, aunque desde nuestro punto de vista lo hagan sin conocimiento de causa ni de la realidad en la que nos encontramos actualmente, y me explico:

En un reciente comunicado de Ezker Soberanista Eraikitzen nos dicen que Euskal Herria lleva 200 años de confrontación armada.

A estos señores hay que decirles que llevamos más de 8 siglos desde el inicio de la ocupación armada, que se terminó de ejecutar en 1841. ¿Cómo van a sulicionar “el conflicto vasco” si no saben cual es la raíz del problema?.

Esta semana, como consecuencia de la ileagalización de Bildu, se están realizando declaraciones que son un sinsentido total. Txiki Muñoz, dirigente de ELA, dijo esta semana: “Si Bildu no está en las urnas el próximo 22 de mayo, serán las elecciones más antidemocráticas”. Entonces, si estaría en las elecciones,¿España es democrática?

Desde aquí le recordamos, por si no lo ha leído nunca, una cita de Lenin: “La primera condición para que unas elecciones sean democráticas, es la salida del ejército invasor”. Que nosotros sepamos, el ejército invasor y su gobierno siguen ocupando nuestro Estado.

Y otro ejemplo es una declaración de Oskar Matute, miembro de Bildu, en la que dice: “Un ataque a la democracia de esta intensidad no se ha producido en Europa, si hay que buscar similitudes habría que irse a lo que hizo el apartheid sudafricano con el Frente Unitario de lucha en el que estaba el Congreso Nacional Africano”.

No es que haya que buscar similitudes, señor Matute y demás integrantes de Bildu, es que es la misma situación. Sudáfrica era una colonia británica, y Nabarra es una colonia Española y Francesa. Y si lo que pretenden es la independencia del pueblo vasco o euskal herria, ¿qué hacen intentando participar en unas elecciones preparadas por el Gobierno español de ocupación y su ejército? ¿No saben todavía que no es democrático? ¿O también son de la opinión de que hace siglos “pactamos” con España libremente la integración dentro de su Estado?

Y para que quede más claro: ¿acaso hemos “pactado” con España que queremos tener el DNI español? Que sepamos, los que no queremos tenerlo, estamos obligados a llevarlo, porque sino, tendremos problemas con las Fuerzas de Seguridad del Reino de España, lo cual significa que no somos libres, por lo tanto queda claro que estamos sometidos a la voluntad del ejército español.

Somos un Estado conquistado, ocupado y colonizado, y mientras esto no lo tengan claro quienes dicen buscar la independencia, esta nunca llegará.

Para el pueblo vasco, sólo habrá democracia cuando recuperemos la estatalidad: NABARRA.

lunes 18 de abril de 2011

Telesforo Monzón Estatalista

Hace algunas semanas, ha aparecido un artículo en los periódicos del Grupo Noticias, sobre la persona de Telesforo Monzón, firmado por los dirigentes de Aralar Patxi Zabaleta e Iñaki Aldekoa.

Hablan desde el conocimiento personal y el trato que tuvieron con él, y la admiración que les suscita su historial y su carrera política.

Hablan de cómo su familia y él mismo son un ejemplo emblemático de la evolución del pensamiento y de la política en Euskal Herria. De como su padre pasó del carlismo al nacionalismo, y Telesforo a su vez de las de las posturas Jeltzales a las de la Izquierda Abertzale. De como iniciada la guerra y aprobado el Estatuto Vasco formó parte muy relevante del Gobierno Vasco en el exilio de Jose Antonio Aguirre.

Desde Hordago Nabarra, y como homenaje a Telesforo Monzón, animamos a estos dirigentes y a sus afiliados, así como a todo el arco abertzale, que cuando hablen de Monzón, hablen de él como hombre de Estado que fue, no de Estatuto.

Telesforo Monzón fue uno de los que mantuvo el Estado Vasco en el exilio, emitió moneda, pasaportes, formó la Ertzaintza, que era el ejercito de un Estado soberano, no la policía actual de una Comunidad Autónoma sometida.

Monzón tenía claro cual era el territorio del Estado Vasco al sur del Pirineo, tal y como lo reflejaron en 1940 desde el Consejo Nacional Vasco: “El territorio vasco es el integrante del histórico Reino de Navarra...”

Por eso les animamos a que actúen con mentalidad de Estado, no de Estatuto de Autonomía. Que se descolonicen mentalmente y no sigan sometidos a las directrices del Imperio español.

Y si tanto admiran a Monzón, estaría muy bien que, además de leerle y estudiarle, interiorizaran lo que él decía, y como muestra un botón: “Resulta ridículo e indignante oir de que Nafarroa... ya vendrá, ya se incorporará, ya se sumará a las instituciones vascongadas. Nafarroa no tiene por qué venir a ninguna parte, ni incorporarse a nada, ni sumarse a nadie. A Nafarroa le corresponde ESTAR y SER (EGON eta IZAN). Nafarroa es Nafarroa. Nafarroa comienza en las playas del Cantábrico, que es el mar de Nafarroa. Nuestra lengua es la “lingua navarrorum”. El arrano beltza da sombra a todos lo vascos de la tierra. Iruña es la capital de Euskal Herria entera. Una sola consigna suprema, un solo grito por encima de todos los otros:

GORA NAFARROA BATUA!

jueves 14 de abril de 2011

Las elecciones, la gran trampa española.

Poco a poco vamos viendo cómo el clímax electoral va “in crescendo”, y como de aquí al 22 de mayo nos van a machacar todos los partidos políticos que se presentan a estas elecciones municipales y provinciales (lo de llamarlas “forales” es un insulto a la inteligencia del pueblo nabarro). Y además, los partidos denominados “nacionalistas vascos” o abertzales elevarán el tono de su petición de voto, intentando convencernos de que votemos a “su” partido “abertzale”, y no al “otro” partido “abertzale”, con frases como “nosotros vamos a lograr la independencia, y no los otros”, “cuantos más concejales y junteros obtengamos más cerca estaremos de la independencia”, “tenemos que lograr la mayoría en los ayuntamientos y diputaciones para hacerle frente a España” o “es mejor votar, pues si gobiernan los partidos españoles será peor”.

¡No nos queremos enterar!

Primero, estos partidos “abertzales” no son conscientes, pues así lo demuestran día a día, de que participar en las votaciones organizadas por el régimen parlamentario español, da visos de legitimidad e incluso apariencia de democracia o de Estado de Derecho a lo que es una imposición y sometimiento militar, y por tanto, un régimen totalitario. Somos un pueblo con un Estado militarmente ocupado, y no otra cosa.

Como dejó escrito Lenin, la primera condición para que unas elecciones sean democráticas, es la salida del ejército invasor.

Segundo, estos partidos autoproclamados vascos frente a los otros que serían españoles, discuten entre ellos, se pelean por un diputado, un concejal o una alcaldía más, o menos, en España, y son incapaces de priorizar el Pueblo Vasco, o Euskal Herria, sobre sus intereses particulares y crematísticos. Mientras los vascos discutimos sobre las banalidades que nos ponen encima de la mesa constantemente (Estatuto, “plan Ibarretxe”, TAV, Trebiño, ilegalizaciones...) España se hace fuerte y se siente legitimada en nombre de la “democracia” mientras sigamos participando en sus elecciones.

Y tercero, por si todavía no se han dado cuenta los líderes de los partidos “abertzales”, los españoles han mandado sobre los ciudadanos nabarros desde que ocuparon militarmente nuestro Estado, lo han hecho de una forma brutal durante décadas y ahora lo hacen parapetados tras la ikurriña desde los partidos políticos en la Nabarra Occidental; en Alta Nabarra el disimulo es similar, pues saben que de otro modo no conseguirían engañar al Pueblo Vasco.

La mejor manera, la menos costosa y la más efectiva, de deslegitimizar y desenmascarar al totalitarismo -y de ejercitar la insumisión- sigue siendo el boicot a las Elecciones españolas. (“Pueblo y Poder”).

2011-04-13 Iñigo Domaika